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SEXÓLICOS ANÓNIMOS COLOMBIA

Un programa de recuperación para aquellos que desean interrumpir sus pensamientos y comportamientos sexuales autodestructivos.

Algunas Consideraciones

Si crees que puedes ser adicto a la lujuria o al sexo, quizá te interese saber algo acerca de Sexólicos Anónimos. Aunque la idea de que el sexo pueda ser adictivo resulte nueva para muchos, hoy sabemos, cada vez con más certeza, que el sexo es uno de los muchos instrumentos que la gente usa para aliviar el aislamiento, la apatía y la tensión; para solucionar los conflictos, conseguir poder y encontrar una vía de escape; o para adquirir una seguridad emocional o espiritual falsa.

Muchos de nosotros nos dimos cuenta de que independientemente de cómo, por qué o cuándo comenzó, llegó un momento en el que actuábamos contra nuestra voluntad. Sólo al intentar parar, pudimos percatarnos de que éramos adictos a la lujuria, al sexo o a las relaciones de pareja. Éramos sexólicos.

Sexólicos Anónimos la fundaron personas a las que el programa de los doce pasos procedente de Alcohólicos Anónimos les sirvió de instrumento de recuperación, cuando todo lo demás les había fallado. A medida que su sobriedad se prolongaba y se consolidaba, descubrían que estos principios representaban un estilo de vida que había transformado su existencia, comenzando por un cambio interno de actitudes, y terminando en la conducta exterior.

A los miembros, que procedemos de todas las capas y ambientes sociales, nos une nuestro problema común; y nos une a pesar de que la mayoría de nosotros creíamos que el nuestro era diferente, el más doloroso, y que nadie podría ni identificarse con nosotros ni comprendernos. Al reunirnos regularmente, al hablar con otros sexólicos y ayudarles, podemos, con la ayuda de un poder superior (Dios como tu lo concibas), interrumpir nuestras actividades lujuriosas y liberarnos de las obsesiones.

Si crees que tu situación corresponde a lo que aquí hemos descrito, te ofrecemos nuestra ayuda y nos ponemos a tu disposición.

Aseguramos a todos los que acudan a SA que respetaremos su anonimato. 

© 1982, 1989, 2001 SA Literature. Reprinted with permission of SA Literature.

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HISTORIA DE UNA ADICTA AL SEXO

Lo primero que recuerdo es que pasaba cada minuto de mi tiempo libre leyendo historias de preciosas princesas frágiles salvadas por príncipes encantadores en caballos blancos. Pasaba horas y horas repasando cada detalle para que pudiese ser como la princesa, para que el día que llegase mi príncipe yo estuviese preparada para irme con él y vivir felices para siempre. En el jardín infantil, ya recuerdo como me atraían los niños y especialmente la obsesión con uno en concreto, yo debía tener unos 4 años, edad más o menos dónde sufrí mis primeros abusos de tocamientos sexuales por parte del portero de la finca dónde vivíamos. Recuerdo que ya en esos momentos sentí la fuerza de la droga y como calmó el dolor del terror de vivir completamente aislada con un Padre ausente y adicto y con una Madre neurótica y adicta.

En este contexto empezaron 40 años de obsesión con la fantasía, los hombres, uno o varios a la vez, historias reales o fruto de mi fantasía y obsesión con mi físico. Encontré en estas obsesiones una fuente de placer y evasión. En mi temprana adolescencia me convertí en una chica pequeña y gordita, observaba a las otras chicas, delgadas y hermosas y como los chicos las deseaban, sentía mucha envidia y quería ser como ellas. Esta fue la base de mi obsesión con mi cuerpo y aspecto físico, cuando descubrí el poder que me daba sobre los hombres ir vestida llamando la atención y provocativamente. Invertí muchas horas y dinero convirtiéndome en un objeto sexual para que los hombres me miraran y sintieran lujuria (mi obsesión era tal, que si salía de casa y no se giraban dos hombres antes de llegar a la esquina, podía ir a casa a cambiarme o pasarme todo el día sumida en una profunda tristeza por no ser objeto de atención).

Recuerdo obsesionarme con todo tipo de hombre, los difíciles, los apuestos, los raros, los intrigantes, los callados, cada uno a su manera tenía algo que me atraía. Pero algo que me atraía con fuerza era la dificultad, me atraía la intriga, la conquista, el juego de conseguir al otro tras una larga batalla de desamor. Mirando hacia atrás en mi vida nunca me interesó el amor fácil yo quería la aventura de lo prohibido, la espera y luego la recompensa. El caso es que cuando finalmente conseguía al objeto de mi obsesión me sentía rara y extraña frente a él y en plena realidad no sabía cómo actuar y normalmente acababa dejando la relación y buscaba nuevamente otro objeto de mis fantasías para empezar nuevamente el ciclo de amor romántico, conquista y desamor.

Más tarde empecé a leer novelas rosa y aquí descubrí otra mentira, que hay que luchar y sufrir para amar, infidelidades, adulterios, planes obsesivos para conseguir lo que deseas y por su puesto irreales escenas sexuales donde se culmina la historia. Aquí es donde empezaron la repetición compulsiva de escenas de fantasía con masturbación que utilizaba como forma de tapar el dolor de mi entorno disfuncional y hostil, la frustración que sentía de no poder tener una vida normal, la culpabilidad por los ataques de ira que empezaba a tener y sobre todo del hastío y la absoluta soledad.

A los 12 años tuve mi primer encuentro con un hombre mucho mayor que yo, aunque no tuvimos sexo, como resultado de ese encuentro la borrachera de lujuria fue inmediata descubrí una droga mucho más fuerte que cualquier cuento, novela, fantasía o masturbación. Desde ese día que entré en contacto con un hombre físicamente y experimenté la fuerza de la adicción, mi vida se convirtió en una búsqueda desesperada para volver a sentir esa sensación. Después de ese encuentro, quería más, tenía ganas de saber que era el sexo y a los 13 estuve con un hombre también mayor que yo al que solo había visto dos veces, algo se rompió en mi interior aquel día, nació en mi la compulsión para tapar el dolor de lo que vi con mis ojos y sentí en mi cuerpo. Solo lo podía tapar con más consumo, puse mi salud y mi vida en juego, sin protección, me fui con hombres que apenas conocía a cualquier lugar, a sus casas sin saber dónde estaba, volvía a casa de milagro, sintiéndome tan avergonzada y perdida y así me fui hundiendo más y más en la lujuria. Haciéndome sentir cada vez más pérdida en mí misma y sin saberlo alejándome cada vez más y más de la vida y la realidad.

Lo que más recuerdo es que no tenía ni idea de lo que me ocurría ni comprendía nada de lo que me pasaba yo creía que eso era normal porque toda mi vida estaba rodeada de lo mismo, de caos, escenas inapropiadas, horarios desestructurados, fiestas, consumos, violencia y arrestos, yo no sabía lo que era una vida normal. Como consecuencia no tenía ni valores, ni principios, ni moral, todo valía yo deseaba a los hombres como objetos de consumo sin importarme quien eran o lo que hacían. Ya que yo realmente no quería una relación solo historias fugaces nada que me atase para que pudiese seguir consumiendo libremente. Las relaciones serias me asustaban, la implicación emocional, el compromiso, aunque lo intenté en varias ocasiones siempre acababa siendo infiel o hiriendo con mis conductas.

Llegó un día que me empecé a asustar de mi conducta y consumo, me empezaba a sentir sucia y como una cualquiera y las personas hacían comentarios sobre mi promiscuidad. Decidí disfrazar mi adicción y convertirme en una mujer recatada y buscar relaciones estables, pero mi adicción seguía muy viva en mi cabeza. A sí que empecé una lista de relaciones estables que normalmente acababan con infidelidades o convenciéndome de que no era el hombre de mi vida. Pasé muchos años en esta locura pasando de ahogarme en relaciones estables, a estar soltera y morirme de la soledad. Llegó un punto que no podía estar ni sola ni acompañada.

Finalmente pensé que con el matrimonio encontraría la solución y a los 23 me casé, la boda de princesa que había soñado con un buen hombre, pero el matrimonio duró 1 año ya que me obsesioné hasta la locura con un compañero del trabajo, casado y con hijos y decidí separarme para irme con este hombre, esta relación que acabó en desastre. A partir del momento en que vi el dolor de la cara de mi marido y el desmontaje de todo el compromiso de mi matrimonio entré en una espiral descontrolada de autodestrucción: consumo de alcohol, drogas, estupefacientes que tomaba a todas horas, ya que no podía vivir, la ansiedad me consumía. Iba por la vida de una cosa a otra compulsivamente y aprovechando cada ocasión que podía para ir a consumir y buscando algún hombre con el cual huir del dolor que sentía del caos de mi vida. Mi mente siempre dispersa, en otro lugar divagando por todas la imágenes que pasaban por ella. Destrocé mi matrimonio y a día de hoy la única posibilidad real que tuve de tener un marido y una familia. En mis locuras quedé embarazada dos veces y aborté a mis hijos pensando que ya vendrían otros, algo que no ha ocurrido.

Buscaba desesperadamente encontrar algo de bienestar y estabilidad en mi vida, pero mis relaciones afectuosas y sexuales eran una farsa, yo solo era una mujer intoxicada que pretendía estar bien pero no podía conectar con nada ni nadie. Era tal el desconocimiento de lo que me ocurría que pensaba que era por mi físico y puse tal empeño en cambiar que me convertí en una mujer de plástico, tenía toda la atención que quería pero era toda superficial y vacía, sin darme cuenta me volví adicta a ser deseada. Hasta que acabé con alguien igual de intoxicado de lujuria que yo y en una relación de maltrato donde me forzó varias veces. Vi peligrar mi mente y mi vida, nada funcionaba me quedé paralizada y helada ya no sentía nada! el desespero y la locura era tal que por primera vez le pedí ayuda a Dios.

Milagrosamente recibí la llamada de una antigua amiga que me pasó el mensaje de SA. Cuando escuché la definición de Sobriedad para mí fue una bendición era todo lo que estaba buscando. Llevo 3 años sobria sexualmente y venciendo la lujuria progresivamente, ya que día a día descubro sus diferentes disfraces y cuanto más renuncio y paso por el dolor que eso conlleva, consolido mi Sobriedad y soy más libre de sus garras y de su obsesión.

Este programa me ha ayudado a estar sobria sexualmente y a liberarme día a día de la fuerza destructiva de la Lujuria. La Sobriedad me ha devuelto la claridad y paz mental, la dignidad, la capacidad de amar incondicionalmente y poco a poco estoy poniendo orden en mi vida, construyendo una nueva vida para sostener mi Recuperación. Hoy sé lo que me ocurría, sufría de la enfermedad del Sexolismo, era una mujer adicta al sexo, pero tengo una alternativa, ahora sé que hay una Solución seguir formando parte de Sexólicos Anónimos que es donde encuentro la liberación y la verdadera paz.

(Mujer SA)

PARA LOS RECIEN LLEGADOS

¿Por qué he de renunciar a la lujuria?

Muchos de nosotros acudimos a Sexólicos Anónimos (SA) debido a que nuestros pensamientos y actividades sexuales autodestructivas nos habían conducido a la desesperación total. En las reuniones de SA descubrimos, para sorpresa nuestra, que la lujuria era la fuerza que impulsaba nuestras prácticas sexuales adictivas. La lujuria sexual es un pensamiento o apetito que nos lleva a utilizarnos a nosotros mismos, a otros o a determinadas cosas con propósitos destructivos y egocéntricos.

La enfermedad espiritual de la lujuria nos exige estímulos sexuales en vez de lo que un Poder Superior o Dios, tal como lo entendemos, nos ofrece en ese momento. Más tarde llegamos a comprender que lujuria es querer cualquier cosa menos lo que un Poder Superior, o Dios tal como nosotros lo entendemos, nos proporciona. En un principio nos resultaba difícil de creer. A medida que comenzábamos a aceptar este hecho, nos preguntábamos cómo íbamos a poder vivir sin lujuria. Estaba claro que teníamos que renunciar a la misma, pero a su vez dudábamos que fuera posible la vida sin lujuria.

En la fraternidad de SA, conocimos a personas que habían encontrado la forma de interrumpir sus conductas sexuales autodestructivas. Eso también nos resultaba increíble. Sin embargo, su sinceridad y la felicidad que irradiaban sus rostros nos decían que era verdad. Habían logrado la respuesta que con tanta desesperación buscábamos.

¿Por qué no puedo “disfrutar” de la lujuria, aunque sea “sólo un poquito”?

Desde los primeros días de nuestra enfermedad habíamos pensado que la lujuria era nuestra amiga. La utilizábamos por muchas razones: para divertirnos, para tapar el dolor, para no tener que enfrentarnos a nuestros problemas. En un momento determinado nos dimos cuenta de que la lujuria se había convertido en un problema mayor que los problemas de los que tratábamos de huir. La medicina se había convertido en un veneno. La “solución” se había transformado en el problema. Habíamos perdido el control.

La lujuria, para nosotros, es como montarnos en una montaña rusa en un parque de atracciones. Una vez que el vehículo se pone en marcha, es imposible parar. Por tanto, la lujuria debe ser frenada justo en su comienzo, antes del primer trago. Para liberarnos de la influencia de la lujuria, por tanto, debemos tratar de impedir que penetre en nosotros. Esto implicaba dejar de buscar emociones y riesgos. Pero, ¿cómo íbamos a abandonar algo que con nuestro consentimiento había dominado nuestra vida durante tantos años? ¿Cómo íbamos a conseguir aquello que mil y una veces nos había resultado imposible lograr?

Nuestra adicción a la lujuria es como el problema del alcohólico con el alcohol. De la misma manera que el alcohólico no puede tolerar una gota de alcohol, los sexólicos no podemos tolerar el más mínimo trago de lujuria. La lujuria siempre exige más lujuria, hasta que al final acabamos borrachos. Una vez embriagados, el deseo de realizar conductas sexuales adictivas es imposible de resistir. Y lo que es incluso peor, la lujuria nos arrastra cada vez con más fuerza hacia conductas que nos habíamos prometido a nosotros mismos que nunca practicaríamos. La vergüenza que estas conductas nos ocasionan a su vez nos exigían todavía más lujuria para taparlas. Disfrutar “sólo un poquito” no funciona para sexólicos de nuestra clase.

 

¿Cómo puedo renunciar a la lujuria?

En primer lugar aceptamos el hecho de que si permitíamos que la lujuria se alojara en nuestro interior ello nos llevaría a practicar alguna conducta sexual adictiva. La idea de que podíamos interrumpir nuestras conductas sexuales perjudiciales y a la vez permitir que hubiera lujuria en nuestra cabeza debería ser superada. La conclusión era clarísima: teníamos que liberarnos de la lujuria si queríamos interrumpir nuestras prácticas sexuales adictivas.

En segundo lugar admitimos que no disponíamos de la fuerza necesaria para parar y que necesitábamos un poder superior a nosotros mismos. Reconocer nuestra debilidad equivale a reconocer la necesidad del proceso de recuperación de los doce pasos, del apoyo de otros miembros en recuperación, y de un Poder Superior o Dios tal como nosotros lo entendemos.

En tercer lugar decidimos seguir el sencillo programa de recuperación de SA.

Estos tres puntos se transformaron en las claves de nuestra progresiva victoria sobre la lujuria. Dejamos de luchar con la lujuria, comenzamos a renunciar a la misma y a ponerla en manos de nuestro Poder Superior. Una vez que superamos nuestra desesperación inicial, fuimos capaces de entregarnos por completo a este programa de recuperación conocido como de los doce pasos.

 

¿Qué va a ser de mí?

Nosotros, los que tenemos problemas con la lujuria, conocemos a la perfección qué efectos tiene. La lujuria es un muro que nos separa y nos impide disfrutar de relaciones satisfactorias con Dios y con la gente que nos rodea. La lujuria nos empuja y encierra, cada vez con más fuerza, hacia nuestro interior provocando nuestro aislamiento, soledad y desesperación. Pero en la medida en la que superamos el ciclo de la lujuria al trabajar los pasos de la recuperación, nuestra vida experimenta un cambio notable.

A medida que nos recuperamos, adquirimos un nuevo sentimiento de dignidad y nos sentimos felices por estar vivos. ¡Ya no tenemos que escondernos! Se quedan atrás las mentiras y la doble vida que nos caracterizaba. A medida que desaparece el peso de la vergüenza y la culpa disponemos de mayor energía para nuestra familia y nuestros amigos, para el trabajo y para el ocio. Nuestro rostro, que antes expresaba preocupación y amargura, pasa a irradiar una vida resplandeciente de felicidad, gozo y libertad.

 

Superar las conductas lujuriosas que tenemos

Nuestra experiencia personal nos enseña que la lujuria es astuta, desconcertante y poderosa,

y muy paciente. En nuestra rutina cotidiana, nos planteamos cómo vamos a poder vencer a un enemigo que nunca descansa y nunca se rinde.

En el pasado, cuando la lujuria llamaba a la puerta, siempre le abríamos. No teníamos otra opción. Pero hoy, con la recuperación, tenemos otras alternativas. Disponemos de muchas herramientas que podemos emplear para mantener la puerta cerrada a la lujuria.

He aquí unas cuantas:

  • La sinceridad — Durante mucho tiempo no nos atrevíamos a decirle a nadie lo que pasaba por nuestra cabeza. Los secretos permitían que nuestros pensamientos adictivos se consolidaran y aumentaran. Al decirle a otros miembros de SA lo que pensábamos y lo que hacíamos, comprobamos que disminuía gran parte del poder que sobre nosotros ejercían. Por tanto, es conveniente que los miembros de SA sean sinceros tanto a la hora de intervenir en las reuniones como al hablar con otros miembros fuera de las mismas.
  • Evitar los disparadores o detonantes — Son muchas las cosas que pueden desencadenar la lujuria: las películas, las revistas, las playas y piscinas, Internet, incluso determinadas partes del periódico. No hay duda de que disponemos de innumerables oportunidades de satisfacer la lujuria. Un examen detenido y sincero de nuestra vida nos puede ayudar a identificar los pensamientos, personas, lugares y objetos que normalmente nos causan más problemas. Una vez identificados, los evitamos para reducir las oportunidades de caer en la lujuria.
  • La oración — Recurrimos a todo tipo de oraciones para liberarnos de la lujuria. Una muy breve puede ser: “Dios mío, ayúdame”. Muchos de nosotros pedimos a Dios que bendiga a la persona objeto de nuestra tentación. Le pedimos a Dios que le proporcione todas las cosas buenas que deseamos para nosotros mismos. Al actuar así, dicha persona deja de ser un objeto lujurioso para convertirse en una criatura de Dios. Otra oración, muy sencilla, es: “Dios mío, que encuentre en ti lo que busco en esa persona”.
  • El apadrinamiento — Un padrino o una madrina es un miembro con más experiencia que nos ayuda a trabajar los doce pasos de la recuperación. En teoría un padrino o madrina ha de trabajar los pasos, acudir a las reuniones y al mismo tiempo tener un padrino o madrina que a su vez le ayuda. Esta persona nos puede ayudar a utilizar los pasos para renunciar a la obsesión con la lujuria para así vivir una vida equilibrada y gozosa.

¿Cómo podemos estar seguros de que estas herramientas nos servirán? La experiencia de miles de sexólicos en recuperación nos indica que les resultan útiles en su vida, día a día.

 

¡No perdamos la esperanza!

La victoria progresiva sobre la lujuria es posible. Le pedimos ayuda a Dios, tal como nosotros lo entendemos; recibimos ayuda de la fraternidad de SA; y trabajamos los doce pasos para recuperarnos. Quien siga este plan encontrará sin duda un gran alivio frente a las arremetidas de la lujuria.

Recuerda, la lujuria no va a desaparecer de la noche a la mañana. Hemos de enfrentarnos a la lujuria paso a paso, día a día. La lujuria es tenaz; no renunciará fácilmente. Nuestra experiencia, sin embargo, nos muestra que cualquier persona que padezca de sexolismo puede mejorar si está dispuesto a ser sincero al abordar su problema y trabaja los doce pasos y tradiciones del programa de recuperación de SA. Una vida de libertad está al alcance de todos.

¡Recuerda que ya no estás solo! Hay muchas otras personas que tienen tú mismo problema pero están recuperándose y te están esperando para ayudarte a caminar por esa senda. Nunca más tienes por qué estar solo.

¡Vente con nosotros!

(Traducción del folleto de SA “Why stop lusting?”)

PREGUNTAS ACERCA DE SA Y LA ADICCIÓN A LA LUJURIA

Los recién llegados a nuestro programa suelen venir llenos de preguntas. Este es un intento de contestar a algunas de ellas y de hacerte partícipe de nuestra solución.

¿Qué es SA?
Somos una fraternidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse. Nuestro objetivo primordial es mantenernos sexualmente sobrios y ayudar a otros sexólicos a alcanzar la sobriedad sexual.
(Impreso y adaptado con permiso de Alcoholics Anomymous Grapevine, Inc)

¿Es  SA un programa religioso?
SA no es un programa religioso, sino un programa espiritual. Habla de un “Poder Superior” y de “Dios tal como nosotros lo entendemos”, pero no se exige ningún tipo de creencia en Dios para ser miembro; los ateos y los agnósticos conocerán otras personas como ellos en este y en otros programas de recuperación de doce pasos. Tampoco es un problema ser creyente, de cualquier religión o credo. Entre nosotros hay ateos, agnósticos, cristianos, judios, musulmanes, etc.

¿Es SA una terapia de grupo?
SA no es ni una terapia de sexo ni una terapia de grupo. Son los miembros los que dirigen la reunión recurriendo a los modelos de reuniones de que disponemos. No hay profesionales a cargo de las reuniones de SA.

SA es un programa de recuperación de la lujuria y la adicción al sexo basado en los principios de Alcohólicos Anónimos.

Sean cuales sean los problemas con los que llegamos a SA, disponemos de una solución común—la práctica con otros sexólicos de los doce pasos y las doce tradiciones de la recuperación cuyo fundamento es la sobriedad sexual—.

¿Es SA un programa de autoayuda?
SA no es un programa de autoayuda. Hasta ahora no habíamos podido salir de la adicción al sexo por nosotros mismos; la recuperación es personal, pero ya no estamos solos. Trabajar los Doce Pasos con la guía de un padrino es el núcleo del programa de SA. Asistir a las reuniones, unirnos a la Fraternidad y seguir las Doce Tradiciones nos da el apoyo necesario en este viaje.

¿Qué tengo que hacer para ser miembro?
Cualquier persona que piense que tiene un problema con la lujuria o adicción al sexo puede asistir a las reuniones cerradas de SA y puede considerarse miembro si manifiesta que desea liberarse de la lujuria y alcanzar la sobriedad sexual, según la definición de sobriedad de SA.

No se excluye a nadie, entre nosotros hay personas de todo tipo y condición.

¿Cuánto tengo que pagar para ser miembro?
Las reuniones de SA son gratuitas. Para ser miembro de SA no se pagan honorarios ni cuotas. Pasamos una bolsa en las reuniones para pagar el alquiler del local, las publicaciones, el café, etc. Como afirma nuestra séptima tradición: “Nos mantenemos con nuestras propias aportaciones.”

¿Cómo puedo estar sano si no dispongo de una válvula de escape sexual?
Nuestra experiencia colectiva nos enseña que la sobriedad sexual nos libera de la necesidad compulsiva de tener relaciones sexuales. Tratamos de colocar el instinto por la intimidad sexual en el lugar que le corresponde, esto es, para la reproducción y para establecer vínculos sanos con nuestro cónyuge. Cuando renunciamos a la lujuria y a los estímulos sexuales, desaparece la necesidad obsesiva de sexo.

De acuerdo, cometo excesos en mis conductas sexuales, ¿no me bastaría con ser un poco más comedido?
SA es para las personas que han perdido el control en esta parte de sus vidas. Venimos a SA porque no podemos parar, independientemente de cuáles sean nuestras prácticas sexuales adictivas específicas. Hemos perdido la capacidad de parar.

¿Cómo puedo saber si soy adicto?
Has de llegar a esta conclusión por ti mismo. Reconocer que somos impotentes es lo que se llama “trabajar el primer paso”. Como afirma nuestro primer paso “Admitimos que éramos impotentes sobre la lujuria—que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables—”.

Lleva tiempo—y mucho sufrimiento—admitir que la lujuria nos ha derrotado. Más tarde o más temprano decimos: “Me rindo”, “necesito ayuda”, “solo no puedo”, o algo semejante. Cada una de estas frases es una admisión de impotencia.

Es por eso por lo que no funciona cuando tratamos de alcanzar la sobriedad por otra persona como un familiar o nuestro jefe. Tenemos que admitirnos a nosotros mismos nuestra derrota y buscar ayuda porque eso es lo que necesitamos.

  • Examínate a ti mismo. 
    ¿Se te ha ocurrido alguna vez pensar que necesitas ayuda para modificar tu comportamiento o pensamientos sexuales o te lo han sugerido otras personas?
  • ¿Has tratado alguna vez de parar o limitar tus conductas y pensamientos sexuales sin conseguirlo?
  • ¿Perjudican tus pensamientos y conductas sexuales a las relaciones con tu cónyuge o dificultan que te hagas cargo de tus responsabilidades con los demás?
  • A pesar de las consecuencias negativas de tus conductas sexuales—humillaciones, mentiras, enfermedades, pérdida de trabajo, arrestos, divorcios o actos inmorales—continúas practicando dichas conductas?
  • ¿Te han dicho alguna vez que eres adicto al sexo o te han llegado a arrestar por algún delito relacionado con el mismo?
  • Mas preguntas en la sección: ¿Soy Adicto al Sexo?

Sé que solo no puedo. Lo he intentado anteriormente sin resultado alguno. ¿Quieres decir que es posible?
Sí, la sobriedad sexual es posible. Hay miembros sobrios de SA en todo el mundo, tanto casados como solteros. Juntos podemos alcanzar la sobriedad y vivir sobrios en SA si trabajamos el programa día a día.

¿Qué tengo que hacer para alcanzar la sobriedad?
No existen absolutos en el programa de SA, pero te podemos decir qué es lo que hacemos para alcanzar la sobriedad. Acudimos a las reuniones; trabajamos los pasos; leemos las publicaciones (de SA y de AA); tenemos padrinos o madrinas a quienes telefoneamos con regularidad. Muchos de nosotros hemos llegado a confiar en un Poder Superior que nos mantiene sobrios.

De acuerdo, estoy dispuesto a intentarlo. ¿Qué hago a continuación?
Lo primero:

Después:

  • Asiste a las reuniones, a muchísimas reuniones.
  • Habla con otros sexólicos sobrios y pregúntales cómo alcanzaron la sobriedad.
  • Utiliza las publicaciones del programa: los folletos; los libros Sexólicos Anónimos, La Recuperación Continúa, Pasos en AcciónAlcohólicos Anónimos y Los doce pasos y las doce tradiciones, etc.
  • Busca un padrino o madrina —alguien cuya recuperación te resulte atractiva—. Llámale con regularidad —a diario si es posible— y pregúntale qué te sugiere que hagas.
  • Trabaja los Pasos. Tu padrino o madrina te mostrarán cómo.
  • Recurre a la oración (aunque no seas creyente). Por la mañana pídele a tu Poder Superior que te mantenga sobrio “durante estas veinticuatro horas”. Por la noche da las gracias por el día de sobriedad. Ora cada vez que tengas una tentación.
  • Recuerda los lemas:
    • Primero, lo primero.
      Tómatelo con calma.
      Sólo por hoy.
      Suelta las riendas y deja actuar a Dios.
      No lo compliques, que es sencillo.

Recuerda que todos fuimos nuevos en algún momento, y que nos sentimos entonces exactamente como te sientes tú hoy. No tengas reparos en pedirnos ayuda.

Nuestra definición de Sobriedad sexual

Te rogamos que leas detenidamente la información que viene a continuación, toda ella es importante, pero especialmente importante es que sepas qué entendemos por sobriedad sexual ya que nosotros tenemos una definición común de sobriedad, y que:  “En los grupos de Sexólicos Anónimos a diferencia de otras fraternidades de recuperación de la misma adicción sólo consideramos sobrios a los que están sobrios de acuerdo con nuestra definición común. Esto es a los que se abstienen de sexo fuera del matrimonio y a los que no se masturban. Y en SA matrimonio es matrimonio no noviazgo ni pareja no casada,”en la definición de sobriedad de SA el término “cónyuge” se refiere a la pareja en un matrimonio entre un hombre y una mujer”.(pág. 194 del libro Sexólicos Anónimos).    © 1989, 2001 SA Literature

 Si no está de acuerdo con nuestra definición, revisa la siguiente información:  hay otras fraternidades con otras definiciones de sobriedad como Adictos al Sexo y al Amor Anónimos (SLAA) , Adictos al Sexo Anónimos (SAA) , Recuperación Sexual Anónima (SRA).

Empezando la recuperación

¡Bienvenido a Sexólicos Anónimos!
Nos alegramos de conocerte.

¡Bienvenido a SA! Nos alegramos de conocerte. Si te ves reflejado en nuestras experiencias y crees que también tienes nuestro mismo problema, nos gustaría ofrecerte nuestra solución. Los recién llegados a nuestro programa suelen venir llenos de preguntas. Este es un intento de contestar a algunas de ellas.
¿Cómo puedo estar sano si no dispongo de una válvula de escape sexual?

Nuestra experiencia colectiva nos enseña que la sobriedad sexual nos libera de la necesidad compulsiva de tener relaciones sexuales. Tratamos de colocar el instinto por la intimidad sexual en el lugar que le corresponde, esto es, para la reproducción y para establecer vínculos sanos con nuestro cónyuge. Cuando renunciamos a la lujuria y a los estímulos sexuales, desaparece la necesidad obsesiva de sexo.

¿Es SA una terapia de grupo?

SA no es ni una terapia de sexo ni una terapia de grupo. Son los miembros los que dirigen la reunión recurriendo a los modelos de reuniones de que disponemos. No hay profesionales a cargo de las reuniones de SA.

SA es un programa de recuperación de la lujuria y la adicción al sexo basado en los principios de Alcohólicos Anónimos.

Sean cuales sean los problemas con los que llegamos a SA, disponemos de una solución común—la práctica con otros sexólicos de los doce pasos y las doce tradiciones de la recuperación cuyo fundamento es la sobriedad sexual.

¿Qué tengo que hacer para ser miembro?

Cualquier persona que piense que tiene un problema con la lujuria puede asistir a las reuniones cerradas de SA y puede considerarse miembro si manifiesta que desea liberarse de la lujuria y alcanzar la sobriedad sexual.

¿Cuánto tengo que pagar para ser miembro?

Las reuniones de SA son gratuitas. Para ser miembro de SA no se pagan honorarios ni cuotas. Pasamos una bolsa en las reuniones para pagar el alquiler del local, las publicaciones, el café, etc. Como afirma nuestra séptima tradición: “Nos mantenemos con nuestras propias aportaciones.”

De acuerdo, cometo excesos en mis conductas sexuales, ¿no me bastaría con ser un poco más comedido?

SA es para las personas que han perdido el control en esta parte de sus vidas. Venimos a SA porque no podemos parar, independientemente de cuáles sean nuestras prácticas sexuales adictivas específicas. Hemos perdido la capacidad de parar.

¿Cómo puedo saber si soy adicto?

Has de llegar a esta conclusión por ti mismo. Reconocer que somos impotentes es lo que se llama “trabajar el primer paso”. Como afirma nuestro primer paso “Admitimos que éramos impotentes sobre la lujuria que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables”.

Lleva tiempo—y mucho sufrimiento—admitir que la lujuria nos ha derrotado. Más tarde o más temprano decimos: “Me rindo”, “necesito ayuda”, “solo no puedo”, o algo semejante. Cada una de estas frases es una admisión de impotencia.

Es por eso por lo que no funciona cuando tratamos de alcanzar la sobriedad por otra persona como un familiar o nuestro jefe. Tenemos que admitirnos a nosotros mismos nuestra derrota y buscar ayuda porque eso es lo que necesitamos.

 

¿Qué tengo que hacer para alcanzar la sobriedad?

No existen absolutos en el programa de SA, pero te podemos decir qué es lo que hacemos para alcanzar la sobriedad. Acudimos a las reuniones; trabajamos los pasos; leemos las publicaciones (de SA y de AA); tenemos padrinos o madrinas a quienes telefoneamos con regularidad. Muchos de nosotros hemos llegado a confiar en un Poder Superior que nos mantiene sobrios.

De acuerdo, estoy dispuesto a intentarlo. ¿Qué hago a continuación?

• Ponte en contacto con SA. Consulta la guía telefónica por si hubiera un número de teléfono de SA o ponte en contacto con la Oficina Central Internacional de SA.

• Asiste a reuniones, a muchísimas reuniones.

• Habla con otros sexólicos sobrios y pregúntales cómo alcanzaron la sobriedad.

• Utiliza las publicaciones del programa: los folletos, Sexólicos Anónimos, La Recuperación Continúa, Alcohólicos Anónimos y Los doce pasos y las doce tradiciones. Lee el boletín de la fraternidad Essay.

• Busca un padrino o madrina—alguien cuya recuperación te resulte atractiva—. Llámale con regularidad—a diario si es posible—y pregúntale qué te sugiere que hagas.

• TRABAJA LOS PASOS. Tu padrino o madrina te mostrarán cómo.

• Recurre a la oración. Por la mañana pídele a tu Poder Superior que te mantenga sobrio “durante estas veinticuatro horas”. Por la noche da las gracias por el día de sobriedad. Ora cada vez que tengas una tentación.

• Recuerda los lemas:
Primero, lo primero.
Tómatelo con calma.
Sólo hoy.
Suelta las riendas y deja actuar a Dios.
No lo compliques, que es sencillo.

Recuerda que todos fuimos nuevos en algún momento, y que nos sentimos entonces exactamente como te sientes tú hoy. No tengas reparos en pedirnos ayuda.

A LOS FAMILIARES

Si has llegado hasta aquí porque conoces a algún adicto al sexo, este es el lugar apropiado. Por propia experiencia, y porque como adictos en recuperación nosotros mismos hemos causado daño a los que nos rodeaban, desde Sexólicos Anónimos conocemos el sufrimiento que las adicciones producen en las personas que nos rodean.

Por eso, lo primero es indicarte que en Colombia existe un grupo de familiares y amigos de adictos al sexo (S-Anon). Puedes contactar con ellos en la siguiente dirección de correo electrónico, donde te darán más información o puedes también llamar por teléfono:

Teléfonos: +57-3012240787, +57-3182851443

Correo: sanoncolombia@gmail.com

(Nota: esta es la dirección de correo para familiares y amigos. Para aquellos que sufren la adicción, sugerimos se contacte al correo sabogotacolombia@yahoo.es,  o al whastapp +57 318 2851443)

Igualmente, si lo que buscas es ayudar al adicto al sexo, creemos que podemos ayudarte con alguna información:

En todas las adicciones, y esto es válido para la nuestra también, la búsqueda de la droga (en este caso el sexo) es más fuerte que nuestra propia voluntad, y ni el amor que sentimos por los que queremos, ni el miedo a perder lo que más valoramos pueden evitarlo.

Además, las adiciones son progresivas y el adicto siempre quiere más. A menudo nos engañamos pensando que ya pasará, pero más bien suele ocurrir lo contrario, la adicción va a peor. Pero sí existe una solución y nosotros los miembros de SA la hemos experimentado y seguimos viviéndola cada día. Nuestra solución se basa en un programa de 12 pasos similar al que usa Alcohólicos Anónimos. Existe mucha literatura en internet y en nuestra propia Web sobre el tema. Sin embargo, nuestra experiencia nos indica que no es posible recuperarse solo. Es necesaria la ayuda de la fraternidad, asistir a las reuniones y tener un padrino que nos ayude.

Por lo tanto, si quieres ayudar a la persona que te preocupa, lo mejor es que le hagas saber de nuestra existencia y le animes a contactar con nosotros. El anonimato por supuesto está garantizado y no hay ningún compromiso ni coste. Si él contacta con nosotros, simplemente podemos quedar con él contarle nuestra experiencia y cómo funciona el programa, y si quiere puede venir a nuestras reuniones y empezar con el programa.

¿Qué es S-Anon?

group of womenLos Grupos de Familia S-Anon son una hermandad de familiares y amigos de personas adictas al sexo, que comparten sus experiencias, fortaleza, y esperanza, con el fin de encontrarle una solución a su problema común. Nuestro programa de recuperación se adapta sobre los principios de Alcohólicos Anónimos y está basado en Los Doce Pasos y Las Doce Tradiciones. Los Doce Conceptos de Servicio de S-Anon proveen una guía para servirnos mutuamente en nuestros asuntos de trabajos.  No existen cuotas para hacerse miembro. Nos mantenemos por medio de las contribuciones voluntarias de nuestros miembros.

S-Anon no está aliado con ninguna secta ni religión, entidad política, organización ni institución; no toma parte en controversias; no apoya ni combate ninguna causa. Nuestro propósito principal es recuperarnos de los efectos del sexolismo de otra persona y de ayudar a los familiares y amigos del sexólico. Logramos esto aplicando Los Doce Pasos de S-Anon en nuestras vidas y dándole la bienvenida y ofreciéndole consuelo a los familiares de los sexólicos.

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 Los Grupos Familiares Internacionales de S-Anon. Nashville, TN.