PARA LOS MIEMBROS DE SA

  • Enlace para bajar los  Folletos para pasar el mensaje al recién llegado: son 6 panfletos

 

https://www.dropbox.com/sh/wdex4ge3ckj93gr/AAAQTprQZ6Mbv-c8GfmiKzDVa?dl=0

 

  • Enlace gratuito a la revista essay. (En inglés)

http://www.sa.org/downloads/

 

 

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PARA LOS RECIEN LLEGADOS

¿Por qué he de renunciar a la lujuria?

Muchos de nosotros acudimos a Sexólicos Anónimos (SA) debido a que nuestros pensamientos y actividades sexuales autodestructivas nos habían conducido a la desesperación total. En las reuniones de SA descubrimos, para sorpresa nuestra, que la lujuria era la fuerza que impulsaba nuestras prácticas sexuales adictivas. La lujuria sexual es un pensamiento o apetito que nos lleva a utilizarnos a nosotros mismos, a otros o a determinadas cosas con propósitos destructivos y egocéntricos.

La enfermedad espiritual de la lujuria nos exige estímulos sexuales en vez de lo que un Poder Superior o Dios, tal como lo entendemos, nos ofrece en ese momento. Más tarde llegamos a comprender que lujuria es querer cualquier cosa menos lo que un Poder Superior, o Dios tal como nosotros lo entendemos, nos proporciona. En un principio nos resultaba difícil de creer. A medida que comenzábamos a aceptar este hecho, nos preguntábamos cómo íbamos a poder vivir sin lujuria. Estaba claro que teníamos que renunciar a la misma, pero a su vez dudábamos que fuera posible la vida sin lujuria.

En la fraternidad de SA, conocimos a personas que habían encontrado la forma de interrumpir sus conductas sexuales autodestructivas. Eso también nos resultaba increíble. Sin embargo, su sinceridad y la felicidad que irradiaban sus rostros nos decían que era verdad. Habían logrado la respuesta que con tanta desesperación buscábamos.

¿Por qué no puedo “disfrutar” de la lujuria, aunque sea “sólo un poquito”?

Desde los primeros días de nuestra enfermedad habíamos pensado que la lujuria era nuestra amiga. La utilizábamos por muchas razones: para divertirnos, para tapar el dolor, para no tener que enfrentarnos a nuestros problemas. En un momento determinado nos dimos cuenta de que la lujuria se había convertido en un problema mayor que los problemas de los que tratábamos de huir. La medicina se había convertido en un veneno. La “solución” se había transformado en el problema. Habíamos perdido el control.

La lujuria, para nosotros, es como montarnos en una montaña rusa en un parque de atracciones. Una vez que el vehículo se pone en marcha, es imposible parar. Por tanto, la lujuria debe ser frenada justo en su comienzo, antes del primer trago. Para liberarnos de la influencia de la lujuria, por tanto, debemos tratar de impedir que penetre en nosotros. Esto implicaba dejar de buscar emociones y riesgos. Pero, ¿cómo íbamos a abandonar algo que con nuestro consentimiento había dominado nuestra vida durante tantos años? ¿Cómo íbamos a conseguir aquello que mil y una veces nos había resultado imposible lograr?

Nuestra adicción a la lujuria es como el problema del alcohólico con el alcohol. De la misma manera que el alcohólico no puede tolerar una gota de alcohol, los sexólicos no podemos tolerar el más mínimo trago de lujuria. La lujuria siempre exige más lujuria, hasta que al final acabamos borrachos. Una vez embriagados, el deseo de realizar conductas sexuales adictivas es imposible de resistir. Y lo que es incluso peor, la lujuria nos arrastra cada vez con más fuerza hacia conductas que nos habíamos prometido a nosotros mismos que nunca practicaríamos. La vergüenza que estas conductas nos ocasionan a su vez nos exigían todavía más lujuria para taparlas. Disfrutar “sólo un poquito” no funciona para sexólicos de nuestra clase.

 

¿Cómo puedo renunciar a la lujuria?

En primer lugar aceptamos el hecho de que si permitíamos que la lujuria se alojara en nuestro interior ello nos llevaría a practicar alguna conducta sexual adictiva. La idea de que podíamos interrumpir nuestras conductas sexuales perjudiciales y a la vez permitir que hubiera lujuria en nuestra cabeza debería ser superada. La conclusión era clarísima: teníamos que liberarnos de la lujuria si queríamos interrumpir nuestras prácticas sexuales adictivas.

En segundo lugar admitimos que no disponíamos de la fuerza necesaria para parar y que necesitábamos un poder superior a nosotros mismos. Reconocer nuestra debilidad equivale a reconocer la necesidad del proceso de recuperación de los doce pasos, del apoyo de otros miembros en recuperación, y de un Poder Superior o Dios tal como nosotros lo entendemos.

En tercer lugar decidimos seguir el sencillo programa de recuperación de SA.

Estos tres puntos se transformaron en las claves de nuestra progresiva victoria sobre la lujuria. Dejamos de luchar con la lujuria, comenzamos a renunciar a la misma y a ponerla en manos de nuestro Poder Superior. Una vez que superamos nuestra desesperación inicial, fuimos capaces de entregarnos por completo a este programa de recuperación conocido como de los doce pasos.

 

¿Qué va a ser de mí?

Nosotros, los que tenemos problemas con la lujuria, conocemos a la perfección qué efectos tiene. La lujuria es un muro que nos separa y nos impide disfrutar de relaciones satisfactorias con Dios y con la gente que nos rodea. La lujuria nos empuja y encierra, cada vez con más fuerza, hacia nuestro interior provocando nuestro aislamiento, soledad y desesperación. Pero en la medida en la que superamos el ciclo de la lujuria al trabajar los pasos de la recuperación, nuestra vida experimenta un cambio notable.

A medida que nos recuperamos, adquirimos un nuevo sentimiento de dignidad y nos sentimos felices por estar vivos. ¡Ya no tenemos que escondernos! Se quedan atrás las mentiras y la doble vida que nos caracterizaba. A medida que desaparece el peso de la vergüenza y la culpa disponemos de mayor energía para nuestra familia y nuestros amigos, para el trabajo y para el ocio. Nuestro rostro, que antes expresaba preocupación y amargura, pasa a irradiar una vida resplandeciente de felicidad, gozo y libertad.

 

Superar las conductas lujuriosas que tenemos

Nuestra experiencia personal nos enseña que la lujuria es astuta, desconcertante y poderosa,

y muy paciente. En nuestra rutina cotidiana, nos planteamos cómo vamos a poder vencer a un enemigo que nunca descansa y nunca se rinde.

En el pasado, cuando la lujuria llamaba a la puerta, siempre le abríamos. No teníamos otra opción. Pero hoy, con la recuperación, tenemos otras alternativas. Disponemos de muchas herramientas que podemos emplear para mantener la puerta cerrada a la lujuria.

He aquí unas cuantas:

  • La sinceridad — Durante mucho tiempo no nos atrevíamos a decirle a nadie lo que pasaba por nuestra cabeza. Los secretos permitían que nuestros pensamientos adictivos se consolidaran y aumentaran. Al decirle a otros miembros de SA lo que pensábamos y lo que hacíamos, comprobamos que disminuía gran parte del poder que sobre nosotros ejercían. Por tanto, es conveniente que los miembros de SA sean sinceros tanto a la hora de intervenir en las reuniones como al hablar con otros miembros fuera de las mismas.
  • Evitar los disparadores o detonantes — Son muchas las cosas que pueden desencadenar la lujuria: las películas, las revistas, las playas y piscinas, Internet, incluso determinadas partes del periódico. No hay duda de que disponemos de innumerables oportunidades de satisfacer la lujuria. Un examen detenido y sincero de nuestra vida nos puede ayudar a identificar los pensamientos, personas, lugares y objetos que normalmente nos causan más problemas. Una vez identificados, los evitamos para reducir las oportunidades de caer en la lujuria.
  • La oración — Recurrimos a todo tipo de oraciones para liberarnos de la lujuria. Una muy breve puede ser: “Dios mío, ayúdame”. Muchos de nosotros pedimos a Dios que bendiga a la persona objeto de nuestra tentación. Le pedimos a Dios que le proporcione todas las cosas buenas que deseamos para nosotros mismos. Al actuar así, dicha persona deja de ser un objeto lujurioso para convertirse en una criatura de Dios. Otra oración, muy sencilla, es: “Dios mío, que encuentre en ti lo que busco en esa persona”.
  • El apadrinamiento — Un padrino o una madrina es un miembro con más experiencia que nos ayuda a trabajar los doce pasos de la recuperación. En teoría un padrino o madrina ha de trabajar los pasos, acudir a las reuniones y al mismo tiempo tener un padrino o madrina que a su vez le ayuda. Esta persona nos puede ayudar a utilizar los pasos para renunciar a la obsesión con la lujuria para así vivir una vida equilibrada y gozosa.

¿Cómo podemos estar seguros de que estas herramientas nos servirán? La experiencia de miles de sexólicos en recuperación nos indica que les resultan útiles en su vida, día a día.

 

¡No perdamos la esperanza!

La victoria progresiva sobre la lujuria es posible. Le pedimos ayuda a Dios, tal como nosotros lo entendemos; recibimos ayuda de la fraternidad de SA; y trabajamos los doce pasos para recuperarnos. Quien siga este plan encontrará sin duda un gran alivio frente a las arremetidas de la lujuria.

Recuerda, la lujuria no va a desaparecer de la noche a la mañana. Hemos de enfrentarnos a la lujuria paso a paso, día a día. La lujuria es tenaz; no renunciará fácilmente. Nuestra experiencia, sin embargo, nos muestra que cualquier persona que padezca de sexolismo puede mejorar si está dispuesto a ser sincero al abordar su problema y trabaja los doce pasos y tradiciones del programa de recuperación de SA. Una vida de libertad está al alcance de todos.

¡Recuerda que ya no estás solo! Hay muchas otras personas que tienen tú mismo problema pero están recuperándose y te están esperando para ayudarte a caminar por esa senda. Nunca más tienes por qué estar solo.

¡Vente con nosotros!

(Traducción del folleto de SA “Why stop lusting?”)

Empezando la recuperación

¡Bienvenido a Sexólicos Anónimos!
Nos alegramos de conocerte.

¡Bienvenido a SA! Nos alegramos de conocerte. Si te ves reflejado en nuestras experiencias y crees que también tienes nuestro mismo problema, nos gustaría ofrecerte nuestra solución. Los recién llegados a nuestro programa suelen venir llenos de preguntas. Este es un intento de contestar a algunas de ellas.
¿Cómo puedo estar sano si no dispongo de una válvula de escape sexual?

Nuestra experiencia colectiva nos enseña que la sobriedad sexual nos libera de la necesidad compulsiva de tener relaciones sexuales. Tratamos de colocar el instinto por la intimidad sexual en el lugar que le corresponde, esto es, para la reproducción y para establecer vínculos sanos con nuestro cónyuge. Cuando renunciamos a la lujuria y a los estímulos sexuales, desaparece la necesidad obsesiva de sexo.

¿Es SA una terapia de grupo?

SA no es ni una terapia de sexo ni una terapia de grupo. Son los miembros los que dirigen la reunión recurriendo a los modelos de reuniones de que disponemos. No hay profesionales a cargo de las reuniones de SA.

SA es un programa de recuperación de la lujuria y la adicción al sexo basado en los principios de Alcohólicos Anónimos.

Sean cuales sean los problemas con los que llegamos a SA, disponemos de una solución común—la práctica con otros sexólicos de los doce pasos y las doce tradiciones de la recuperación cuyo fundamento es la sobriedad sexual.

¿Qué tengo que hacer para ser miembro?

Cualquier persona que piense que tiene un problema con la lujuria puede asistir a las reuniones cerradas de SA y puede considerarse miembro si manifiesta que desea liberarse de la lujuria y alcanzar la sobriedad sexual.

¿Cuánto tengo que pagar para ser miembro?

Las reuniones de SA son gratuitas. Para ser miembro de SA no se pagan honorarios ni cuotas. Pasamos una bolsa en las reuniones para pagar el alquiler del local, las publicaciones, el café, etc. Como afirma nuestra séptima tradición: “Nos mantenemos con nuestras propias aportaciones.”

De acuerdo, cometo excesos en mis conductas sexuales, ¿no me bastaría con ser un poco más comedido?

SA es para las personas que han perdido el control en esta parte de sus vidas. Venimos a SA porque no podemos parar, independientemente de cuáles sean nuestras prácticas sexuales adictivas específicas. Hemos perdido la capacidad de parar.

¿Cómo puedo saber si soy adicto?

Has de llegar a esta conclusión por ti mismo. Reconocer que somos impotentes es lo que se llama “trabajar el primer paso”. Como afirma nuestro primer paso “Admitimos que éramos impotentes sobre la lujuria que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables”.

Lleva tiempo—y mucho sufrimiento—admitir que la lujuria nos ha derrotado. Más tarde o más temprano decimos: “Me rindo”, “necesito ayuda”, “solo no puedo”, o algo semejante. Cada una de estas frases es una admisión de impotencia.

Es por eso por lo que no funciona cuando tratamos de alcanzar la sobriedad por otra persona como un familiar o nuestro jefe. Tenemos que admitirnos a nosotros mismos nuestra derrota y buscar ayuda porque eso es lo que necesitamos.

 

¿Qué tengo que hacer para alcanzar la sobriedad?

No existen absolutos en el programa de SA, pero te podemos decir qué es lo que hacemos para alcanzar la sobriedad. Acudimos a las reuniones; trabajamos los pasos; leemos las publicaciones (de SA y de AA); tenemos padrinos o madrinas a quienes telefoneamos con regularidad. Muchos de nosotros hemos llegado a confiar en un Poder Superior que nos mantiene sobrios.

De acuerdo, estoy dispuesto a intentarlo. ¿Qué hago a continuación?

• Ponte en contacto con SA. Consulta la guía telefónica por si hubiera un número de teléfono de SA o ponte en contacto con la Oficina Central Internacional de SA.

• Asiste a reuniones, a muchísimas reuniones.

• Habla con otros sexólicos sobrios y pregúntales cómo alcanzaron la sobriedad.

• Utiliza las publicaciones del programa: los folletos, Sexólicos Anónimos, La Recuperación Continúa, Alcohólicos Anónimos y Los doce pasos y las doce tradiciones. Lee el boletín de la fraternidad Essay.

• Busca un padrino o madrina—alguien cuya recuperación te resulte atractiva—. Llámale con regularidad—a diario si es posible—y pregúntale qué te sugiere que hagas.

• TRABAJA LOS PASOS. Tu padrino o madrina te mostrarán cómo.

• Recurre a la oración. Por la mañana pídele a tu Poder Superior que te mantenga sobrio “durante estas veinticuatro horas”. Por la noche da las gracias por el día de sobriedad. Ora cada vez que tengas una tentación.

• Recuerda los lemas:
Primero, lo primero.
Tómatelo con calma.
Sólo hoy.
Suelta las riendas y deja actuar a Dios.
No lo compliques, que es sencillo.

Recuerda que todos fuimos nuevos en algún momento, y que nos sentimos entonces exactamente como te sientes tú hoy. No tengas reparos en pedirnos ayuda.

A LOS FAMILIARES

Si has llegado hasta aquí porque conoces a algún adicto al sexo, este es el lugar apropiado. Por propia experiencia, y porque como adictos en recuperación nosotros mismos hemos causado daño a los que nos rodeaban, desde Sexólicos Anónimos conocemos el sufrimiento que las adicciones producen en las personas que nos rodean.

Por eso, lo primero es indicarte que en Colombia existe un grupo de familiares y amigos de adictos al sexo (S-Anon). Puedes contactar con ellos en la siguiente dirección de correo electrónico, donde te darán más información o puedes también llamar por teléfono:

Teléfonos: +57-3012240787, +57-3182851443

Correo: sanoncolombia@gmail.com

(Nota: esta es la dirección de correo para familiares y amigos. Para aquellos que sufren la adicción, sugerimos se contacte al correo sabogotacolombia@yahoo.es,  o al whastapp +57 318 2851443)

Igualmente, si lo que buscas es ayudar al adicto al sexo, creemos que podemos ayudarte con alguna información:

En todas las adicciones, y esto es válido para la nuestra también, la búsqueda de la droga (en este caso el sexo) es más fuerte que nuestra propia voluntad, y ni el amor que sentimos por los que queremos, ni el miedo a perder lo que más valoramos pueden evitarlo.

Además, las adiciones son progresivas y el adicto siempre quiere más. A menudo nos engañamos pensando que ya pasará, pero más bien suele ocurrir lo contrario, la adicción va a peor. Pero sí existe una solución y nosotros los miembros de SA la hemos experimentado y seguimos viviéndola cada día. Nuestra solución se basa en un programa de 12 pasos similar al que usa Alcohólicos Anónimos. Existe mucha literatura en internet y en nuestra propia Web sobre el tema. Sin embargo, nuestra experiencia nos indica que no es posible recuperarse solo. Es necesaria la ayuda de la fraternidad, asistir a las reuniones y tener un padrino que nos ayude.

Por lo tanto, si quieres ayudar a la persona que te preocupa, lo mejor es que le hagas saber de nuestra existencia y le animes a contactar con nosotros. El anonimato por supuesto está garantizado y no hay ningún compromiso ni coste. Si él contacta con nosotros, simplemente podemos quedar con él contarle nuestra experiencia y cómo funciona el programa, y si quiere puede venir a nuestras reuniones y empezar con el programa.

¿Qué es S-Anon?

group of womenLos Grupos de Familia S-Anon son una hermandad de familiares y amigos de personas adictas al sexo, que comparten sus experiencias, fortaleza, y esperanza, con el fin de encontrarle una solución a su problema común. Nuestro programa de recuperación se adapta sobre los principios de Alcohólicos Anónimos y está basado en Los Doce Pasos y Las Doce Tradiciones. Los Doce Conceptos de Servicio de S-Anon proveen una guía para servirnos mutuamente en nuestros asuntos de trabajos.  No existen cuotas para hacerse miembro. Nos mantenemos por medio de las contribuciones voluntarias de nuestros miembros.

S-Anon no está aliado con ninguna secta ni religión, entidad política, organización ni institución; no toma parte en controversias; no apoya ni combate ninguna causa. Nuestro propósito principal es recuperarnos de los efectos del sexolismo de otra persona y de ayudar a los familiares y amigos del sexólico. Logramos esto aplicando Los Doce Pasos de S-Anon en nuestras vidas y dándole la bienvenida y ofreciéndole consuelo a los familiares de los sexólicos.

  © Copyright S-Anon Grupos de Familia Internacional. All rights reserved.
 Los Grupos Familiares Internacionales de S-Anon. Nashville, TN.

SA – una ayuda para los profesionales que tratan la adicción al sexo

¿Qué es Sexólicos Anónimos?

Sexólicos Anónimos es una fraternidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse.

– El único requisito para ser miembro es el deseo de liberarse de la lujuria y de alcanzar la sobriedad sexual. Para ser miembro de SA no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias aportaciones.

– SA no está vinculada a ninguna secta, confesión religiosa, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa.

– Nuestro objetivo primordial es mantenernos sexualmente sobrios y ayudar a otros sexólicos a alcanzar la sobriedad sexual.

Sexólicos Anónimos es un programa de recuperación basado en los principios de Alcohólicos Anónimos.


Una ayuda valiosísima

En su trabajo como profesional, es posible que usted conozca a alguien cuya vida sea ingobernable a causa de sus pensamientos y comportamientos sexuales destructivos. Sexólicos Anónimos es un programa de recuperación de doce pasos tanto para hombres como para mujeres basado en los principios de Alcohólicos Anónimos. Cuando su fundamento es la sobriedad sexual y la acción personal, los doce pasos y las doce tradiciones de SA se convierten en el comienzo de una forma de vida totalmente nueva.

Los profesionales que trabajan con personas que tienen este tipo de problemas, descubrirán que SA es un instrumento valiosísimo porque complementa la labor que ellos realizan con sus clientes. No es un tratamiento o terapia de ningún género. Las reuniones están abiertas sólo a los que quieren interrumpir sus pensamientos o conductas sexuales autodestructivas y buscan ayuda para sus problemas a través de nuestro programa de recuperación.

Los profesionales que atienden a adictos al sexo o sexólicos comparten con Sexólicos Anónimos un mismo propósito común—ayudar a los sexólicos a recuperarse y a disfrutar de vidas sanas y productivas.


En qué consiste el programa

SA es una fraternidad de hombres y mujeres que se ayudan mutuamente para recuperarse de la adicción al sexo, a la lujuria y/o a las relaciones de pareja. Sexólicos Anónimos la fundaron personas a las que el programa de los doce pasos procedente de Alcohólicos Anónimos les sirvió de instrumento de recuperación cuando todo lo demás les había fallado. El propósito primordial de cada grupo es que sus miembros se mantengan sexualmente sobrios y ayudar a otros sexólicos a alcanzar la sobriedad sexual.

SA no trata los aspectos médicos asociados derivados del comportamiento de los adictos, sino la naturaleza compulsiva de la adicción y de las causas profundas que lo causan. Nuestra meta es abstenernos de consumir nuestra droga un día a la vez. Los miembros de SA no son expertos en sexualidad ni en trastornos psicológicos y por lo tanto no competimos con los profesionales del tema.


Las reuniones

Una parte muy importante del programa son las reuniones que organizan de forma autónoma los grupos de SA. La mayoría de las reuniones están abiertas sólo a aquéllos que tienen este problema y quieren dar una oportunidad a la solución que SA propone. El único requisito para ser miembro es el deseo de liberarse de la lujuria y de alcanzar la sobriedad sexual.


El anonimato

Lo que se dice tanto en las reuniones como en las conversaciones particulares entre los miembros es confidencial. A los miembros les preocupa mucho el anonimato debido a lo delicado que es ser adicto al sexo. Hablamos de nuestro programa de recuperación pero no mencionamos los nombres de las personas que están en él.


SA y el sexolismo

Existe todavía una gran controversia sobre qué es lo que constituye la naturaleza de la adicción al sexo. Muchos profesionales sostienen que no existe y otros temen que el calificativo de adicción pueda confundir o perjudicar a sus clientes. Parece ser que las investigaciones recientes indican que el concepto de adicción está evolucionando.

Hablamos de lo que nos enseña nuestra experiencia en la recuperación. En muchos aspectos nos identificamos enormemente con los alcohólicos y drogadictos. Esto significa que en nuestras actividades sexuales o cuando estamos bajo la influencia de la lujuria experimentamos un cambio de personalidad que nos lleva a seguir practicando conductas dañinas o peligrosas a pesar de las consecuencias negativas que nos acarrean. Es por eso por lo que nos llamamos “borrachos del sexo” o “sexólicos”. Al igual que los alcohólicos, que son impotentes ante el alcohol, nosotros no podemos parar una vez que entramos en contacto con la lujuria. La lujuria, para nosotros, puede incluir cualquier tipo de conducta sexual. La lujuria también puede consistir en un estado mental en el que la fantasía desplaza nuestro sentido de la realidad y en el cual un intenso deseo nos obliga a modelar el mundo de acuerdo con nuestros propios deseos internos.

Algunas de las características más comunes de los sexólicos, tanto hombres como mujeres, son: el aislamiento, la depresión, la culpa y un sentimiento profundo de vacío. Entre nuestras conductas más comunes figuran las fantasías sobre el sexo y otros deseos egocéntricos, las relaciones de codependencia perjudiciales, la masturbación compulsiva, el uso de pornografía, Internet incluida, las relaciones sexuales promiscuas, el adulterio, las conductas exhibicionistas, los abusos sexuales sin tener en cuenta las consecuencias legales.

Nuestra experiencia nos dice que no podemos recuperarnos de verdad si no nos reunimos con otros sexólicos y si no aceptamos su ayuda. Que debemos primero interrumpir nuestras prácticas sexuales adictivas en todas y cada una de sus formas y buscar una solución espiritual para nuestro problema. Que debemos examinar con minuciosidad nuestro carácter e ir cambiando, de forma progresiva, esos patrones de conducta que nos obligan a recurrir a las fantasías y a las conductas sexuales perjudiciales antes que nada. Nuestro objetivo es curarnos de toda una vida de pensamientos y conductas que no podemos calificar de sanos. Nuestra experiencia nos enseña que la participación en el programa de Sexólicos Anónimos puede ser un buen complemento al trabajo que usted desarrolla con sus clientes que sufren compulsiones sexuales.


Lo que algunos profesionales han descubierto

Naturalmente puede haber cierto escepticismo en cuanto a la necesidad, o a la viabilidad de un programa de recuperación de adicción al sexo. Sin embargo, cada vez es mayor el número de psicoterapeutas, clérigos, médicos, profesionales de la salud, y personas que ayudan a los sexólicos que descubren que este tipo de programas ofrece a sus clientes una ayuda y un apoyo único que sólo un programa basado en los doce pasos puede proporcionar.

El transmitir nuestra experiencia a los que son como nosotros constituye el beneficio singular que nos proporciona el programa de Sexólicos Anónimos.


Algunas objeciones muy comunes a SA

¿Qué quiere decir eso de tener una adicción?

Con independencia de que se califique de problema, desorden compulsivo o adicción, los efectos destructivos que tiene siguen siendo los mismos. En el programa de Sexólicos Anónimos no nos dedicamos a analizar la causa de nuestras conductas o de nuestras actitudes. Nos centramos en las soluciones a las conductas que nos causan problemas.

“Es demasiado religioso”

SA no es un programa religioso, sino un programa espiritual. Habla de un “Poder Superior” y de “Dios tal como nosotros lo entendemos”, pero no se exige ningún tipo de creencia en Dios para ser miembro; los ateos y los agnósticos conocerán otras personas como ellos en este y en otros programas de recuperación de doce pasos.

“No quiero que se me asocie a gente enferma como esa. Tengo que tener cuidado con mi reputación”

Los miembros de SA proceden de todos los ambientes, desde el más lujoso al más pobre. Aunque nuestras conductas adictivas puedan diferir, la ingobernabilidad y los efectos negativos, que siempre van a más, se producen en múltiples áreas de nuestras vidas (personal, familiar, conyugal, legal, financiera, profesional y espiritual) y son devastadores.

“Si tengo que hablar de este problema con otras personas, preferiría morirme”

Hablar en las reuniones de SA no es obligatorio. Los secretos y el aislamiento lo único que hacen es perpetuar y agravar nuestros problemas. “El abrir brecha con nuestras debilidades” nos mantiene en el camino de la recuperación.


La primera reunión de SA

Cuando los profesionales recomienden SA a sus pacientes, es conveniente que les propongan asistir al menos a seis reuniones.

Sugerimos a los recién llegados que se identifiquen por sus nombres, sin mencionar los apellidos, ante los demás al comienzo de la reunión. En las reuniones, los miembros transmiten su experiencia, fortaleza y esperanza. El trato con los miembros antes, después y entre las reuniones es una parte importante de nuestra recuperación.

Recomendamos al recién llegado que le pida a algún miembro que le apadrine temporalmente. La mayoría vienen cargados de preguntas. El padrino o la madrina podrán responderlas y explicarle que otros han tenido las mismas dudas y miedos a la hora de dar el primer paso hacia su recuperación.

Para los profesionales

¿Qué es Sexólicos Anónimos?

Sexólicos Anónimos es una fraternidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse.

– El único requisito para ser miembro es el deseo de liberarse de la lujuria y de alcanzar la sobriedad sexual. Para ser miembro de SA no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias aportaciones.

– SA no está vinculada a ninguna secta, confesión religiosa, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa.

– Nuestro objetivo primordial es mantenernos sexualmente sobrios y ayudar a otros sexólicos a alcanzar la sobriedad sexual.

Sexólicos Anónimos es un programa de recuperación basado en los principios de Alcohólicos Anónimos.


Una ayuda valiosísima

En su trabajo como profesional, es posible que usted conozca a alguien cuya vida sea ingobernable a causa de sus pensamientos y comportamientos sexuales destructivos. Sexólicos Anónimos es un programa de recuperación de doce pasos tanto para hombres como para mujeres basado en los principios de Alcohólicos Anónimos. Cuando su fundamento es la sobriedad sexual y la acción personal, los doce pasos y las doce tradiciones de SA se convierten en el comienzo de una forma de vida totalmente nueva.

Los profesionales que trabajan con personas que tienen este tipo de problemas, descubrirán que SA es un instrumento valiosísimo porque complementa la labor que ellos realizan con sus clientes. No es un tratamiento o terapia de ningún género. Las reuniones están abiertas sólo a los que quieren interrumpir sus pensamientos o conductas sexuales autodestructivas y buscan ayuda para sus problemas a través de nuestro programa de recuperación.

Los profesionales que atienden a adictos al sexo o sexólicos comparten con Sexólicos Anónimos un mismo propósito común—ayudar a los sexólicos a recuperarse y a disfrutar de vidas sanas y productivas.


En qué consiste el programa

SA es una fraternidad de hombres y mujeres que se ayudan mutuamente para recuperarse de la adicción al sexo, a la lujuria y/o a las relaciones de pareja. Sexólicos Anónimos la fundaron personas a las que el programa de los doce pasos procedente de Alcohólicos Anónimos les sirvió de instrumento de recuperación cuando todo lo demás les había fallado. El propósito primordial de cada grupo es que sus miembros se mantengan sexualmente sobrios y ayudar a otros sexólicos a alcanzar la sobriedad sexual.

SA no trata los aspectos médicos asociados derivados del comportamiento de los adictos, sino la naturaleza compulsiva de la adicción y de las causas profundas que lo causan. Nuestra meta es abstenernos de consumir nuestra droga un día a la vez. Los miembros de SA no son expertos en sexualidad ni en trastornos psicológicos y por lo tanto no competimos con los profesionales del tema.


Las reuniones

Una parte muy importante del programa son las reuniones que organizan de forma autónoma los grupos de SA. La mayoría de las reuniones están abiertas sólo a aquéllos que tienen este problema y quieren dar una oportunidad a la solución que SA propone. El único requisito para ser miembro es el deseo de liberarse de la lujuria y de alcanzar la sobriedad sexual.


El anonimato

Lo que se dice tanto en las reuniones como en las conversaciones particulares entre los miembros es confidencial. A los miembros les preocupa mucho el anonimato debido a lo delicado que es ser adicto al sexo. Hablamos de nuestro programa de recuperación pero no mencionamos los nombres de las personas que están en él.


SA y el sexolismo

Existe todavía una gran controversia sobre qué es lo que constituye la naturaleza de la adicción al sexo. Muchos profesionales sostienen que no existe y otros temen que el calificativo de adicción pueda confundir o perjudicar a sus clientes. Parece ser que las investigaciones recientes indican que el concepto de adicción está evolucionando.

Hablamos de lo que nos enseña nuestra experiencia en la recuperación. En muchos aspectos nos identificamos enormemente con los alcohólicos y drogadictos. Esto significa que en nuestras actividades sexuales o cuando estamos bajo la influencia de la lujuria experimentamos un cambio de personalidad que nos lleva a seguir practicando conductas dañinas o peligrosas a pesar de las consecuencias negativas que nos acarrean. Es por eso por lo que nos llamamos “borrachos del sexo” o “sexólicos”. Al igual que los alcohólicos, que son impotentes ante el alcohol, nosotros no podemos parar una vez que entramos en contacto con la lujuria. La lujuria, para nosotros, puede incluir cualquier tipo de conducta sexual. La lujuria también puede consistir en un estado mental en el que la fantasía desplaza nuestro sentido de la realidad y en el cual un intenso deseo nos obliga a modelar el mundo de acuerdo con nuestros propios deseos internos.

Algunas de las características más comunes de los sexólicos, tanto hombres como mujeres, son: el aislamiento, la depresión, la culpa y un sentimiento profundo de vacío. Entre nuestras conductas más comunes figuran las fantasías sobre el sexo y otros deseos egocéntricos, las relaciones de codependencia perjudiciales, la masturbación compulsiva, el uso de pornografía, Internet incluida, las relaciones sexuales promiscuas, el adulterio, las conductas exhibicionistas, los abusos sexuales sin tener en cuenta las consecuencias legales.

Nuestra experiencia nos dice que no podemos recuperarnos de verdad si no nos reunimos con otros sexólicos y si no aceptamos su ayuda. Que debemos primero interrumpir nuestras prácticas sexuales adictivas en todas y cada una de sus formas y buscar una solución espiritual para nuestro problema. Que debemos examinar con minuciosidad nuestro carácter e ir cambiando, de forma progresiva, esos patrones de conducta que nos obligan a recurrir a las fantasías y a las conductas sexuales perjudiciales antes que nada. Nuestro objetivo es curarnos de toda una vida de pensamientos y conductas que no podemos calificar de sanos. Nuestra experiencia nos enseña que la participación en el programa de Sexólicos Anónimos puede ser un buen complemento al trabajo que usted desarrolla con sus clientes que sufren compulsiones sexuales.


Lo que algunos profesionales han descubierto

Naturalmente puede haber cierto escepticismo en cuanto a la necesidad, o a la viabilidad de un programa de recuperación de adicción al sexo. Sin embargo, cada vez es mayor el número de psicoterapeutas, clérigos, médicos, profesionales de la salud, y personas que ayudan a los sexólicos que descubren que este tipo de programas ofrece a sus clientes una ayuda y un apoyo único que sólo un programa basado en los doce pasos puede proporcionar.

El transmitir nuestra experiencia a los que son como nosotros constituye el beneficio singular que nos proporciona el programa de Sexólicos Anónimos.


Algunas objeciones muy comunes a SA

¿Qué quiere decir eso de tener una adicción?

Con independencia de que se califique de problema, desorden compulsivo o adicción, los efectos destructivos que tiene siguen siendo los mismos. En el programa de Sexólicos Anónimos no nos dedicamos a analizar la causa de nuestras conductas o de nuestras actitudes. Nos centramos en las soluciones a las conductas que nos causan problemas.

“Es demasiado religioso”

SA no es un programa religioso, sino un programa espiritual. Habla de un “Poder Superior” y de “Dios tal como nosotros lo entendemos”, pero no se exige ningún tipo de creencia en Dios para ser miembro; los ateos y los agnósticos conocerán otras personas como ellos en este y en otros programas de recuperación de doce pasos.

“No quiero que se me asocie a gente enferma como esa. Tengo que tener cuidado con mi reputación”

Los miembros de SA proceden de todos los ambientes, desde el más lujoso al más pobre. Aunque nuestras conductas adictivas puedan diferir, la ingobernabilidad y los efectos negativos, que siempre van a más, se producen en múltiples áreas de nuestras vidas (personal, familiar, conyugal, legal, financiera, profesional y espiritual) y son devastadores.

“Si tengo que hablar de este problema con otras personas, preferiría morirme”

Hablar en las reuniones de SA no es obligatorio. Los secretos y el aislamiento lo único que hacen es perpetuar y agravar nuestros problemas. “El abrir brecha con nuestras debilidades” nos mantiene en el camino de la recuperación.


La primera reunión de SA

Cuando los profesionales recomienden SA a sus pacientes, es conveniente que les propongan asistir al menos a seis reuniones.

Sugerimos a los recién llegados que se identifiquen por sus nombres, sin mencionar los apellidos, ante los demás al comienzo de la reunión. En las reuniones, los miembros transmiten su experiencia, fortaleza y esperanza. El trato con los miembros antes, después y entre las reuniones es una parte importante de nuestra recuperación.

Recomendamos al recién llegado que le pida a algún miembro que le apadrine temporalmente. La mayoría vienen cargados de preguntas. El padrino o la madrina podrán responderlas y explicarle que otros han tenido las mismas dudas y miedos a la hora de dar el primer paso hacia su recuperación

AUDIOS SA

A los recién llegados

Recuperación de la familia en SA y SANON

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